“No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo”. Oscar Wilde

Escrito en un espacio irreal

 

 

Los Rolling Stones en Bogotá…

Y la verdadera historia del Arca de Noé

 

PRIMERA PARTE

 

“Yahvé observó que los hombres se estaban multiplicando sobre la faz de la Tierra y la violencia y la maldad crecía en ellos. De hecho, la violencia era tanta que, a los ojos de Yahvé o Jehová, la Tierra estaba arruinada.” (Genesis 6:11)

 

“Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de sobre la faz del suelo todos los seres que hice.” (Genesis 7:4)

 

Estaba dentro del plan bíblico, los organizadores del concierto más grande en la historia de un país olvidado por el mismo Dios –aparentemente- lo sabían. La verdad fue un plan religioso, y es que tiene todo el sentido ¿Cuál es la solución para toda la plaga y podredumbre que ha cubierto este territorio blasfemo? Pues la respuesta es muy obvia: Un diluvio. Pero nadie lo sabía, y el arca, pues más obvio todavía ¿qué parece un arca de hace más de 3000 años en Bogotá? Pues el Estadio Nemesio Camacho el Campín. Y la excusa, ya esto es demasiado evidente: Los Rolling Stones, los encargados de salvar a las almas elegidas para limpiar su alma y ser salvados del diluvio que no se esperaba después de vivir en una ciudad del páramo con un extraño verano radioactivo, eso también suena bastante obvio.

Y se desgajó del cielo el horrendo diluvio que no había sucedido en dos meses, con rayos, centellas y una tormenta absurda que generó el caos en la calle, pero unos miles ya tenían salvada su alma y bueno aquellos bendecidos por alguna extraña razón serían invitados por la organización. Según la verdadera teoría bíblica los encargados de prensa han sido bendecidos para ser salvados de la hecatombe. Lástima que los más bendecidos fueron los que tuvieran un millón de pesos en el bolsillo para comprar su pase a la salvación, me parece que el señor no es nada democrático, demasiado elitista para mi gusto. Pero bueno, acá estamos para vivir una jornada épica… si los cristianos supieran que están perdiendo el tiempo todos los fines de semana dándole su diezmo a falsos profetas. ¡Todos están condenados!

Y allí me encontraría con los colegas bendecidos más obviamente, de la Rolling Stone Latinoamérica, que bueno sí, por su actitud también merecen ser salvados. Y es que efectivamente me sentía privilegiado, qué pena con esos pocos que se han autobendecido con anterioridad viéndolos en otras esferas del primer mundo, pero la verdad antes del evento no tenía conciencia de la magnitud del evento de proporciones bíblicas que iba a acontecer, estaba viéndolo como algo simplemente grande desde el punto de vista periodístico, pero recibiría mi castigo divino, un “satisfactorio” castigo divino, un apoteósico castigo divino.

Y creo que a medida que se fue poblando la bodega VIP del arca, todos estaban conscientes de que algo monstruoso iba a suceder esa noche, esa tensión inevitable, que nos hace a todos tener una actitud extraña frente a los demás, un nerviosismo constante, la posibilidad de perder tu vida por querer moverte hacia sectores imposibles para encontrarte con tus seres queridos, qué más da, todos estamos en el arca, nadie quiere regalar un centímetro, somos capaces de matar al prójimo por nuestro pequeño triunfo espacial para poder recibir la iluminación. Después de ver una bonita imagen de cristales fusionándose en medio de la presentación de Diamante Eléctrico, no voy a decir nada más al respecto. Creo que Dios los expulsó y ahora están en medio del Purgatorio en Austin, Texas.

Ya casi, ya casi, viendo el visual estático de esa lengua profana de Warhol, me atrevo a blasfemar y plagiar a uno de los personajes que me han enseñado inconscientemente tanto de música, el profe Álvaro González cuando dice “Sí, es real”. También pasan por mi mente el maestro Sandro Romero, una de las instituciones “Estonianas” de Colombia, que si alguna vez logra ver esta colcha de retazos textuales espero que no me excomulgue por mi ignorancia testaruda frente a un tema que debe ser pagado con penitencia, ahora estoy totalmente seguro. Mientras comienza la presentación oficial y esa presión comienza a desatarse en euforia colectiva también rememoro a Andrés Durán, un profeta local, una estrella de rock radial que tal vez es mi más apreciado maestro a distancia, que sigue difundiendo esa sabiduría como un Moisés del rock n roll y su doctorado en los Beatles, los otros gigantes británicos casi extintos.

Pero Jumpin’ Jack Flash es una abducción alienígena que nos demuestra que los dioses sí existen y están casi todos vivitos, más vivos que nunca… Señoras y señores ha empezado el momento de la redención, bienvenidos al show más alucinante de la historia del Rock. Todos los demás humanos simplemente condenados a las llamas incandescentes del azufre del averno ¿o no?

Aquí ya no hay espacio para las inconformidades, para el odio, para aquellas personas que en un mismo día te pueden dar la espalda y que claramente serán condenadas también, solo redención, solo reivindicación espiritual, siguiendo con un poco de cultura popular con “It’s only rock n roll”. Creo que todas las estrellas que la han reversionado están en ese círculo de la eternidad, lamentablemente en algunos casos, pero en realidad han sabido honrar y hacer un ritual en honor a los dioses que nos ofrecieron joyas dignas de ser adoradas por siempre.

Y bueno un calentamiento de motores con Tumbling Dice, en el que por alguna extraña razón no dejaba de pensar en las obleas y su importancia para la cultura colombiana y para nuestro periodismo, siempre tan profesional. Para ser sincero me divirtió mucho todo el tema en las horas previas. Hasta para eso los Stones son unos maestros, para el amarillismo, unos dioses que tienen claro por completo como generar una expectativa. Y maestros para involucrar al público que eligió Dead Flowers para que el gigantesco Mick tomara la guitarra y adornara esta velada con los primeros visos de su talento y su incandescente energía.

Pero tengo que admitir algo, ¡Señor, soy un pecador! ¡Merezco ser castigado por siempre! Tengo que confesar señor que otra de mis grandes emociones de la noche fue ver a Juanes tocando al lado de los dioses. Nada que hacer, sí, todo el discurso ético se me fue a la mierda, pero qué se le puede hacer, ¿a quién más iban a poner al lado de los Stones acá en Colombia? Admitámoslo no somos un país rockero, bueno por lo menos Juanes viene de la escuela del metal; eso sí, la incineró en un acto de blasfemia pura, como cuando Burzum quemaba iglesias católicas en Noruega a finales de los ochenta. Pero también es interesante pensar el punto en el que se encuentra alguien como Juanes para poder estar en un mismo escenario, haciendo unas bonitas monerías al lado de Keith Richards, con unos corillos un poco chistosos de Beast of Burden. Igual la sensación cuando sale del escenario es muy satisfactoria. Igual yo sé que cuando me presente en las puertas del cielo San José me la va a cobrar bien caro.

Pero todo tiene sentido, porque sigue subiendo la intensidad cuando podemos disfrutar de un momento de nostalgia, amor y una serie de sentimientos profundos, mientras apreciamos al fondo a Bernard Fowley y Lisa Fischer danzando en una oda a lo más esencial y puro en la vida misma. Sí señores aunque les parezca increíble “Dios es amor”, no solo es castigo, culpa y vivir de rodillas poniendo la otra mejilla, y así quedamos todos los fieles llenos de una sensación de expectativa insaciable y de esperanza, porque algún día todos cabalgaremos esos caballos salvajes. ¿Cómo?

 

 

 

 

 

TRES DÍAS, UN RITUAL ÍNTIMO Y MÚSICA DE FONDO

 

CAPÍTULO I: “CONFUSIÓN NECESARIA”

La única forma de hacer las cosas es como se deben hacer, ¡ya sé! Ya me quedó  demostrado, creo que fue demasiado contundente la forma en que la vida se ha encargado de imponerme su ley –Hola Aleister, tú también con tu Ley de Vida-. Demasiada información para una semana, cambios de los que no puedo escapar, solo es necesario afrontar de una vez por todas lo que se debe hacer. Es fin de semana, tengo que aprovechar el festival para inducir esos rituales que se vuelven tan gratificantes cuando los hacemos más o menos conscientes. Igual no puedo negar que esto es un puro ritual accidental, accidental desde el punto más mundano de mi percepción. Es curioso imaginar la forma de verlo de cada personaje de acuerdo a la reacción percibida: alegría, tristeza, condescendencia, lástima, rabia, burla, etc… La primera frase que viene a mí es que la dignidad es venganza.

Dejémonos de infantiladas, porque sigo sin hacer caso juicioso a la vida, ella sigue diciéndome que la misantropía obligada es el camino, el mejor camino, en eso pienso cuando recorro la solitaria callecita del barrio El Greco que es un símbolo del orgullo que sentimos por nuestra amada Policía Nacional –un símbolo de nuestra falta de dignidad e inteligencia-. Llueve, y siento ese alivio sublime de finalmente reconocer la soledad como la única verdad final del ser humano, qué mejor que la lluvia para un cierre lleno de Black Metal místico. Hasta que llego a esas filas también simbólicas que se hacen año tras año; simbólicas porque no sirven para un culo, porque nuestra idiosincrasia siempre nos lleva a hacer la colombianada que todos repetimos con orgullo, no con dignidad, con orgullo, ¡hay que colarse hijuepuerca! No pasa nada, en últimas esos códigos son necesarios para no enloquecer, o para enloquecer tranquilo.

Pero lo importante es que al pisar el primer pedazo de pasto corroído del Escenario Bio, y al sentirme concentrado y honrado de escuchar las notas de cabalgata de ese clásico Trash crossovereado de Nuclear Assault siento esa catarsis que siempre me genera Rock al Parque, la catarsis del buen criterio por encima del consumo, la oportunidad del alto nivel aparentemente gratis –no voy a volver a dar la perorata de por qué no es gratis, bla, bla bla- porque voy a seguir plagiando hasta el final de mis días al amigo Nietszche recitando que lo único que vale la pena es lo hecho con la sangre; ahí les dejo para cuando se sigan tomando selfies en los conciertos en los que se jactan por haber pagado una fortuna sin ni siquiera saber lo que está pasando realmente. Obvio acá pasa exactamente igual, sin inversión a bordo, pero con algún pretexto para presumir, seguramente.

Y hablando de no saber lo que pasa con nuestras vidas, veo por montones los desfiles de parejas en respectivos rituales de sujeción, envueltos en un pacto de posesión, pero no hablo del impacto mediático virtual que generaría Behemoth ante un público sediento de sensacionalismo, sino del acto posesivo que significa el amarrarse de las manos en una sociedad “consumida por el consumismo”, en la que eso significa el amor, un objeto de deseo que hay que encarcelar y que comienza a hacer parte de un bien más, como el TV Led, el carro, el apartamento y todo por lo que luchamos para obtener admiración y aceptación social. Y en medio de esta semana la conclusión de toda nuestra sociopatía afectiva tiene su resultado en un trending topic del pogo de Demolator –un poco de publicidad no le hace daño a nadie- en donde vemos un clásico ejemplo de cómo la idolatría a una feminidad deformada se torna en un ejercicio de justificación del irrespeto, y cuando se rompen esos códigos tradicionalistas el resto de la sociedad machoalfadescerebrada entra a defender su anhelado trofeo sexual sin siquiera detenerse a pensar en un segundo si lo primero que debe hacer un ser humano es defender a toda costa su propia dignidad individual. Pero para evitar herir susceptibilidades: “a la mujer no se la toca ni con el pétalo de una rosa”. Amén.

Fin del principio. Ya comienza desde antes de lo esperado el nudo en la garganta, la  emoción de sentirme al frente de algo real al cierre de Nuclear Assault. La soledad, como siempre, la única compañera fiel, me otorga el regalo de la claridad… ¡pero momento! Voy hacia escenario Plaza, ¿y qué venden esos jóvenes amigables?, ¿un sándwich?, ¿un sándwich vegetariano elaborado por un hippie salido de Nueva Delhi?, ¿un avión? ¡No! Pero casi… no lo estaba buscando, pero gracias a que Rock al Parque es casi que el único ejemplo de un espacio real de libertad de expresión y de libertades personales, la misma vida me obsequió un poco de diversión extra para “consumar” el inicio de mi ritual -¡cripi o corinto!, ¡cripi o corinto!-.

Ahora sí que la soledad es perfecta, solo necesito fuego, ¡fuego sagrado hermanos hijos de Bafomet!, el motor ha demostrado un encendido perfecto, un poco excesivo me dice la amiga Soledad, no importa, cuando comienzo a sumergirme sin retorno en el intro abrumador de la presentación de Behemoth caigo en cuenta que Soledad tenía razón, pero la emoción es más fuerte y me lleva a buscar un sitio estratégico en el que esté suficientemente cómodo y al mismo tiempo tenga una visión adecuada del gran acto sicomágico que estoy realizando en mi interior, en mi espíritu. Nuevamente llegan palabras sueltas a mi mente: MANTRA. Es el comienzo y la vida nuevamente me conduce por donde ella sabe que debe seguir el camino, pero la actividad mental está demasiado alterada y revolucionada. Qué interesante ver una banda de Black Metal que realmente esté fundida, no fundida como yo, sino fundida en sus creencias y lo conviertan en un performance simbólico. El entorno se vuelve más oscuro, mi imaginación está demasiado activa pero borrosa, me rodean serpientes y lobos que esperan un fallo mío, ¡basta! No quiero pensar más en la extrañeza del comportamiento humano, en la extrañeza del ritual colectivo de los eventos musicales en vivo, en la extrañeza del acto social humano, en la finalidad última exclusiva de apareamiento, en los pretextos para socializar, la música, la música, sí, por ahí es la vía de escape de esta alcantarilla mental, pero en medio de lo excepcional del show, sigo percibiendo las notas musicales como sonidos armónicos y disarmónicos extraños, difíciles de agrupar en el mundo del sentido común, extraño pero maravilloso. Creo que es el momento de dar fin al primer día de este ritual, de lo que Behemoth convirtió en un mantra. Al salir veo rostros conocidos pero la ansiedad es demasiado privada para exteriorizar un saludo que destruya un momento sagrado.

“20 años son un resto”

¿Que 20 años no son nada? Ya a estas alturas de la vida el guayabo comienza a apoderarse de tu ser de una manera que te pone a cuestionarte sobre el abuso al cuál has sometido a tu cuerpo por medio de todas las laceraciones químicas y disque naturales que te hacen salir de tu tedio habitual y en consecuencia reproducen todos esos rituales que las culturas a lo largo de la historia han evocado para darle sentido a sus patéticas existencias mortales.

Lo peor es que este maldito olor no se va, y ya tengo que hacer la “vuelta”, porque si no todo el fin de semana varado, y Rock al Parque amerita hacer los honores específicos que nos vendieron como una fórmula de domesticación sutil como “tolerancia”, “convivencia”, “respeto”, para que no nos matemos entre todos uno de estos santos días, y principalmente que no matemos a los que nos tienen subyugados como filitas de “corderos arrepentidos” para perpetuar su forma de poder, llámese “capitalismo”, “comunismo” o cualquier otra fórmula de robo masivo justificada en nombre de la democracia ¡Fango, fango, fango! (me siento realmente avergonzado por las citas pestilentes groseramente obvias).

“¡Oiga parce salgamos rápido de esta olla!” “Sí todo bien que yo ando reazarado también”. Y toda esa aventura Serie B para saber que acá yo creo que hasta los tombos deben estar vendiendo. Claro, además que ese tema de los “filtros de seguridad violadores” durante 20 años ha sido siempre una farsa, por lo menos este año me saludaron como a un ser humano. ¿BOGOTÁ HUMANA también humanizó a los policías? No pero es que Petro sí es un mesías, ese man sí se merece un premio Nobel de la Paz -no es para indignarse, ese premio está tan prostituido globalmente que podemos decir cualquier nombre-.

Todo esto en medio de unos sentimientos cruzados entre lograr asistir a un foro de periodismo que por un lado le da un perfil muy profesional y avanzado al evento y por otro lado cuestionar la ética de la misma organización a la hora de proponer sus convocatorias -¿cambiar de 20 a 50 fotógrafos de un día para otro en un concurso?, eso es un poco extraño, como todas las políticas de Estado-. Claro, todo esto un poco impulsado por un dolor en el ego, al no ser escogido por mis geniales habilidades discursivas y de vomitar verborrea en frente de un computador. Además un sábado en el cual desde tempranas horas toda la ciudad parecía que quisiera estar metida en un pogo.

Así finalmente tuve la oportunidad de realizar el primer experimento sonoro y sicoactivo del día al ver sin ningún tipo de expectativa a Memphis May Fire. Siempre esos perfiles que están ligados a propuestas reforzadamente adolescentes suelen generarme desconfianza, pero la desconfianza se fue rápidamente, como si por arte de magia tuvieras sexo con alguien que no conoces y sientes que hay una energía que destapa todo ese pudor ridículo de los seres humanos, puro miedo, ese miedo que sigue ahí, latente en nuestro cuello, miedo por todo, pero eso pasa como un poco al azar.

Pero el punto es que da gusto oír una banda de calidad, sin importar el género, con un sonido compacto y que así te reciba el evento que representa de verdad el rock y la música de calidad de muchas partes del mundo. Y ya por favor dejemos ese cuentico de que Rock al Parque no representa a los rockeros del país porque es gratis; no sé aun si todo ese discursito arcaico tiene que ver solo por intereses personales ultraindividualistas o es que realmente los que lo proclaman se lo creyeron enterito. Como dice La Bersuit “nos siguen metiendo el dedo en el culito” y como digo yo “nosotros felices”. A ver señores, las propuestas distritales y del Estado en teoría las pagamos nosotros, otro discursito trasnochado pero que tocó sacar a la luz: es que ahí está algo de lo que medianamente nos merecemos por esa forma descarada en que nos siguen robando con ese abuso legalizado de cobrar impuestos por todo. Y para seguir con más obviedades, en consecuencia tenemos todo el derecho de exigirle también.

¡Momento! Antes de joderle la vida a mis acompañantes de turno para movernos de escenario, ya que mi exquisito paladar sonoro abusivo, obsesivo, impredecible e incoherente nos iba a tener paseando todo el parque hasta las 10 de la noche; todavía a gusto por el gran sonido de Memphis, miro a mi derecha y aparece en el horizonte uno de esos atardeceres que suelen caracterizar el ocaso de una buena tarde de sol bogotana, y se pintan varios colores entre las fisuras etéreas de las nubes con los agonizantes rayos de sol, mientras disfruto del ambiente de parches, mujeres, más mujeres… en fin, un contraste único, que me tocó limitarme a describirlo de una forma precaria en estas líneas… Y yo le pregunto a IDARTES ¿Dónde están los más de “50” fotógrafos iluminados por el dedo encantado de Midas? Que a estas alturas debería llamarse en vez de Rock al Parque: “Fotógrafos al Parque”.

Si seguimos así, claro, 20 años no son nada, pero dentro de otros 20 esto va a ser un evento privado solo para ellos y los lagartos camuflados con disfraces de periodistas y cuanto más rol inventado que aparezca en ese anhelado futuro… ¡anhelado porque espero ser de ese grupo selecto de enviados de Dios!

Y me alejo de las impresiones gigantes del polémico afiche de este año, que pues me atrevo a decir que es la primera vez que veo un diseño o ilustración medianamente decente en 20 años, sí, 20 años no son nada y parece que fueron nada también a nivel creativo visual, y no lo digo porque a pesar de que el resultado gráfico fue muy bueno, pero el concepto pues no dice mucho en esta última muestra, sino porque en 20 años por fin se está profesionalizando este aspecto. Claro, no quiero hacer una apología a que los abundantes talentos emergentes de la ilustración nacional se dediquen a plagiar. Tengo que admitir que al ver estos afiches gigantes, no sé si la escogencia estuvo acertada por razones de criterio, de azar, por grandes debates de días y días de exhaustivos análisis -pajazos-, por las recurrentes roscas, en fin; pero considero que por fin ese resultado visual se ve impresionante en los lugares que se expuso en grandes formatos. Una gran incógnita que nos atormentará como esos enigmas inconclusos del universo, como si el hombre realmente fue a la Luna, y así, bla, bla, bla.

Claro, cuando llega la noche, también la música comienza a ponerse más “adulta”, y no “adulta” estúpida, de esos “adultos” que se han hecho “adultos” como la presión social les ha obligado, perdiendo su esencia como seres humanos para ser aceptados socialmente y que los demás digan:

“Ese muchacho sí es una persona ejemplar” o estupideces de ese tipo que como siempre lo único que logran es evitar que nos encontremos con nosotros mismos y el riesgo que eso implica. Pero todo esto es más extraño, porque cuando Nile comienza a regurgitar esas brutales notas, de todas formas notas, ¡qué nota! -olviden estas últimas frases, por favor-, bueno y sí, notas que no es tan plano como una banda convencional en la que la base es sonar como una aplanadora y ya. Por alguna razón que me dio pereza investigar a fondo, hay una conexión muy fuerte y realmente profunda con el Antiguo Egipto.

Se vislumbran unas atmósferas de la música ancestral de esta cultura en medio de ese bombardeo magistral. Pero lo importante de esto no es toda esta sarta de adornos sinsentido que acabo de elaborar, sino el hecho de lo que pasa en la mente cuando esto transita por tus oídos y tiene que ser procesado.

Bueno, la cabeza no da pa tanto, pero trato de asimilar qué es lo que pasa… aun lo estoy tratando de asimilar, no es fácil concebir que la música te puede ofrecer una experiencia estética complejamente profunda y llevarte a un lugar desconocido, extraño y que solo se puede vivir cuando estás en un toque en vivo. Esto se sigue repitiendo una vez más en Rock al Parque… a pesar de las críticas apresuradas, Rock al Parque tiene esa capacidad de ofrecer este tipo de espectáculos.

Bueno, pero todavía quedaría un postrecillo de vainilla, ya que Killswitch Engage vendría comandado en las vocales por Jesse Leach, y por lo visto y escuchado en los pasillos del escenario Bio, a los fanáticos colombianos les gusta más el chocolate -todo esto sonó extraño pero ya no voy a corregir, solo quiero terminar rápido-. Muchos comentarios con respecto a la diferencia vocal considerable entre él y Howard Jones, y lo traigo a colación porque a diferencia de algunos “colegas” -¡soy tan levantao!- que creen que lo saben absolutamente todo, yo sí creo que gran cantidad de personas que me acompañaban en ese momento sabían mucho más de lo que estaban hablando que yo de lo que estaba viendo, ya con un daño cerebral bastante avanzado a esas alturas de la noche… y de la vida.

Igual fue un buen momento para recordar algunos intentos por imitar esas armonías vocales, que qué cosa hijueputa para imitarlas… amiguitos, cuando hagan música, háganla por convicción y con todas las güevas, ya es un poco trillado seguir viendo bandas adultas que tratan de imitar a sus ídolos, fingiendo que son grandes genios por un ego construido con humo, y así espero que algún día de verdad dejemos de ver esas diferencias abismales de nivel entre las presentaciones nacionales y las internacionales. Y Killswitch dándole mientras yo sigo divagando solo y acompañado por muchos que apreciaron cómo la banda se levantaba como si nos estuvieran dedicando la profecía “This Fire Burns”, gracias a la falta de potencia del sonido en un primer momento, pero todo se volvió finalmente una “Last Serenade” -qué payasada es esta-.

Bastante satisfecho no tuve remordimiento al tener que desaparecer de este recinto, que realmente veo como un templo sagrado, por lo que me ha ofrecido durante muchos años; y así como para cerrar con broche de oro, tuve que emprender un “Exodus” solitario, mientras la multitud del Escenario Plaza ardía con una descarga de los mejores asaltos de Trash Metal de la historia.

PEGADO -COMO UNA MOSCA EN UNA VENTANA- A TU VAGINA

Dolores del alma que solo pueden ser curados mediante el calor de tu cuerpo, mientras fingimos un buen rato que nos amamos eternamente y nuestro vínculo espiritual nos hace perfectos, aunque sea por pocos segundos. Cada vez que mueres te veo distinta, pero nuestro contrato no se acaba, porque queremos remediarlo todo mientras soñamos con las hadas que nos han bendecido por encontrar un alma gemela, que se puede someter al abuso que los dos infligimos para ganar una batalla que solo se reduce a un falo, un falo que la sociedad ha adorado desde tiempos inmemoriales, y ahora miramos con desdén, con odio, con asco, asco que en la intimidad se vuelve en un ritual al semen, un pacto con el demonio, porque sabemos que todo ha sido una mentira, en el fondo sabemos que somos unos carevergas -literalmente- huérfanos de cerebros, todos nos regocijamos alrededor de esa figura y destruimos, construimos, reconstruimos todo lo que nos rodea, todo para justificar ese deseo… pero descubrí que el sexo era un relajante muscular… y ese día comprendí que te amaba…

HOY QUIERO SER TOM WAITS EN UN COLLAGE

En medio de tanta gente por ahí, caminando, arrastrándose, desesperados por ser algo que no son, gente que sin querer ha hecho de sus mundos virtuales una caricatura de lo que puede ser una vida real, algunos decidieron ser más auténticos porque invirtieron su prima en un tatuaje en vez de comprar joyas costosas, pero sí, nuestros nuevos lujos, las antiguas y costosas joyas que representan nuestra superficialidad ahora son las anteriormente sagradas impresiones en la piel, lo que en algún momento fue un símbolo de contracultura, un símbolo de algo único, un símbolo de algo invaluable ahora se está convirtiendo en todo lo contrario, nuestra nueva forma de normalización, nos convertimos en imágenes, representaciones de algo que no somos, comienza a oler a mucha piel quemada, pero con poca materia gris, poco espíritu debajo de obras de arte, todo se está incinerando.

Sí, en medio de tanta gente queriendo ser lo que no es, tanta gente desesperada buscando algo, tanta gente que no encuentra lo que está buscando sin saber ni siquiera qué es, tanta gente que tiene pánico de estar sola, de encontrarse con sí misma, de confrontar todo eso que tanto aborrece, eso que realmente es… sí, en medio de tanta gente que podría ser, hoy precisamente yo quisiera ser Tom Waits. Es inspirador revisar información de una forma compulsiva -como siempre- y encontrar la ceremonia de inclusión al Hall de la Fama del Rock N’ Roll de Tom Waits, presentado por el otro chamán de las notas musicales Neil Young, que realiza su apertura supuestamente improvisada con una joya -una joya gratis- como esta: “This man is indescribable and I am going to describe him”. Y ni hablar cuando al personaje en cuestión se le da la gana -porque es así- de agradecer por este muchas veces acomodado reconocimiento, y abre ese hocico prodigioso para regurgitar una genialidad de este talante: “Songs are incredible things to make with the air”.

En este momento es que me doy cuenta que todo lo demás está hecho de basura, que sigo perdiendo el tiempo sin medida, que el Internet está hecho de humo, que efectivamente vamos todos en filitas de hamsters siguiéndole el juego a morir en vida, siguiendo el juego del falso ego que nos genera el aislamiento virtual, el arte, la música, todo se convirtió en un mundo superficial, mientras tanto suena UNKLE y me recuerda que aun estoy vivo y vale la pena descubrir sonidos hechos con el alma, que no todo se reduce a demostrar algo a los demás sino a deleitarme con las sensaciones sublimes generadas por la calidad real y no por las palabras estúpidas que destruyen los pocos lazos que nos unen como sociedad… y ahí sigue Tom Waits, dándome palmaditas en el hombro, diciéndome que el camino es el correcto, que este tiempo no se ha perdido, que encontrarse a sí mismo es un proceso que no depende de las voces sin aire, las voces sin espíritu que creyeron que lo saben todo, que lo lograron todo pero que en realidad ya no existen… murieron.

DON’T FUCK WITH THE PUBLIC ENEMY

Sí, en un cerrar y abrir de ojos mi vida se volvió un panóptico virtual, se volvió el sistema de vigilancia que tanto odiamos -no sé quién lo odiará, porque ni siquiera sé de qué estoy hablando- pero pues gracias a llevar una vida que transita constantemente entre lo virtual y lo físico, se vuelve una constante que esa existencia se balancee entre esas dinámicas que transforman nuestra visión de mundo. Entonces ya no vemos la estupidez de la Televisión, sino que reproducimos toda esa estupidez a plataformas como el Facebook -simplemente Facebook y ya-, entonces como simultáneamente puedo estar enterándome de grandes eventos puedo también estar alimentando mi vil fetichismo voyeur porque aquella zorra le dio like al estado de su “amorcito”, o simplemente tenemos que aguantar la ignorancia vehemente del atrevido que cree que un insignificante grano de conocimiento en un tema al azar le da derecho a hacer cualquier comentario de “retardado” sin alguna precaución.

En este punto es que se enmarca el Festival Hip Hop al Parque en la ciudad de Bogotá, Colombia. Mientras tanto estoy recibiendo toda la caterva de sandeces ignorantes frente a un movimiento que significa mucho más que el estereotipo del guetto, la delincuencia, el bling bling y ahora hasta el reggaetón. Pero es que lo interesante de que eso pase en estos momentos en mi precaria plataforma de redes sociales, es que a estos señores del Distrito se les ocurrió la bobadita de traer como espectáculo de clausura del evento a los peleles de Public Enemy. Y ahora viene el argumento que realmente tiene importancia: antes de hablar estupideces al respecto hay que saber quiénes son estos “niggaz” -menos mal Chuck D nunca va a leer esto-.

Por un momento recordé algunas estrofas del “Walk” de Pantera -creería que es el único que existe-, que a la final es un himno al respeto, a la autonomía y a tener cuidado con lo que ni siquiera logras entender en una pequeña medida. Creo que además los grandes genios que invadían este combo sureño tuvieron una gran influencia de la actitud que el Rap le dio a la música, ¿y quiénes en gran medida fueron responsables de que esta revolución musical se diera en la música? Pues ¡a ver! ¿de quiénes estoy hablando? Pues Chuck D, que ni siquiera parece un MC, sino un orador llegado de las profundidades más enraizadas de los genes africanos más auténticos, o un orador de gospel encarnado en una voz sobrehumana, se podría decir que fue el gestor de la conversión del Hip Hop a una herramienta de denuncia y reivindicación social. Bueno, pues así suene doloroso para esas mentes retrógradas y arcaicas que increíblemente todavía emiten aullidos patéticos desde sus reducidos cerebros, el Rap le dio a la música una actitud y una capacidad de improvisación que prácticamente ningún género ha logrado consolidar, el talento sobrepasó el nivel de virtuosismo o las capacidades técnicas, para entender que la música nos daba la posibilidad de desarrollar algunas habilidades que por lo visto en muchos de esos músicos fracasados que siguen creyendo patrañas se van reduciendo al pasar del tiempo.

Curiosamente Public Enemy ha sido incluida dentro de las grandes bandas de rock, tanto así que ya está talladito su nombre en el Hall de la Fama del Rock n` Roll. Ya me imagino a los cazadores de brujas indignados y cortándose las venas por esa blasfemia hacia músicos que realmente se han quemado las pestañas, los dedos, ¡y hasta a los demás! pero el tema acá es que los matices que ofrece la música han permitido que los componentes diferenciales de este “colectivo” -palabra altamente prostituida- han logrado trascender los mismos parámetros y límites del Hip Hop para convertirlos en un ícono de la música contemporánea, unos íconos de la cultura popular de nuestros días. ¿Y por qué la denominación tan subvalorada de colectivo? Porque cuando tienes en mente que vas a reunir en un escenario a un grupo de activistas radicales negros, que se paran en frente de ti para recordarte en cada segundo que no estás en un conciertico en el que los que se paran al frente están buscando solo tus billeticos, tus aplausos, tus “groupies” y exaltar su ego de buenas a primeras, sino que están enfilando un frente de una batalla en la que el objetivo principal es tu cerebro, es ofrecer una experiencia en la que sientas que estás reconociendo unos fenómenos sociales, estás recibiendo una descarga de un ejército que te va a dejar desarmado frente a los ideales que tenías antes de que empezara su primera nota.

Notas musicales, sí, el universo musical está construido a partir de ese lenguaje críptico y enigmático que constituye ese fenómeno especial de la creación humana. Y para aquellos puristas definitivamente solo es válida una vía para llegar a un objetivo, así en general funciona esta sociedad individualista y mezquina, “solo lo que yo predico es válido para concebir la vida”, y entre más fuerte es ese dogma más estúpido es el argumento -¡gracias religiones del mundo!-. Pero siendo la música un espectro que aun escurridizamente hace parte de la ficción elitista llamada “Arte”, Public Enemy es otro pionero en ese mecanismo de creación musical a partir de tornamesas, máquinas, computadores y elementos digitales, bla, bla, bla… porque transformó la dinámica inicial de la producción musical del Hip Hop y de todo lo que se desprende de este género y muchos más. Terminator X fue realmente un exterminador de paradigmas, introdujo la posibilidad de realizar un collage con sonidos novedosos y retomando ritmos que se salieron de ese esquema que estaba muy sesgado al funk y la música predominante negra de la época. Todo esto dio paso a que a estas alturas tengamos el placer de ver una banda en vivo, una banda que amplifica su fuerza ideológica, con la magia del impacto análogo en vivo.

Flavor Flav… Flavor Flav… mmm, aparentemente aquí se destruiría todo este inútil discurso -si realmente se construyó algo-, pero efectivamente ese “Flavor” no es tan al azar, en medio de su aparente sordidez, de una imagen tan superficial cuando se le trata de comparar con Chuck D, el caudillo que dirige esta manada, pero la verdad es que sin este personaje, animador incansable, Public Enemy nunca sería el mismo grupo, es el componente que hace que todas las fichas engranen como un reloj, efectivamente como el reloj de Flavor, ese reloj que no se limita a ser un símbolo del “Gangsta” vendido al poder del Tío Sam, a la vida glamurosa, a las mujeres, sino que es un reloj que indica “el tiempo de la revolución”, para hacer una revolución se necesita el poder de arriesgarse, el poder de enfrentarse a los dogmas establecidos, el poder de luchar contra el poder -¡Fight the power!

Asistir este domingo a Hip Hop al Parque, es realmente asistir a un ritual para enfrentar todos esos poderes que nos controlan -aquí nos conectamos con el incoherente primer párrafo-, a todos esos poderes que le han dado más y más fuerza a nuestros prejuicios, y en nombre del gran Flavor también a divertirnos mientras alimentamos el alma un poco, mientras le hacemos honor a esa facultad tan esquiva de cerrar nuestra impertinente boca y abrir un poco más nuestros oídos, el camino directo hacia nuestra mente.

Y los que quieran comprobar todo lo anterior, en un evento proveniente de uno de los territorios “exóticos” del planeta Tierra, por lo general esto es transmitido por Livestreaming, supongo que el domingo déspués de las 9 p. m. de la hora local en Colombia, mejor dicho no sé nada porque esto no es un publirreportaje barato de publicidad sino un divertimento textual, saturado de opiniones personales. Si lo desean sigan este link:

http://www.canalcapital.gov.co/

EXORCISMO EN UN BURLESQUE SUBVERSIVO

(Otro discurso sin sentido)

Ya llegó otra mañana, el primer anhelo que se asoma sobre mi aun adormilada mente es que otra vez no sea igual, que mi cerebro hoy tenga la fuerza para activar mi cuerpo y pueda asumir con esa supuesta buena actitud que nos exige la sociedad otro día de rutina. Esa rutina que indudablemente es la que adormece mi mente, no son las drogas –un poco de justificación para empezar el día no cae nada mal-, no son los demás –bueno los demás no es que ayuden mucho- es ese puto sistema que nos predeterminó. ¿Seres humanos?, al poder no le interesa eso, solo le interesa tener máquinas que puedan producir toda la mierda que después ellos mismos van a consumir sin tener la capacidad para reflexionar sobre ese círculo vicioso que se repite y se repite hasta que nuestros cuerpos se pudran en un carcomido pedazo de madera. Fin del universo, eso fue todo.

Bueno pero ahora sí en serio, tratando de despertar del adormecimiento, así sea en una ficción, de lo poco interesante que me acabo de encontrar es sobre el “burlesque artístico” –o como quieran llamarlo-. Hay algo en el tema que me atrae, algo que se sale del habitual y aburrido concepto repetitivo de lo erótico, todo se reduce a unos estereotipos literales acerca de la representación de lo explícitamente sexual en nuestras vidas. Pero el burlesque se conforma como una expresión delicadamente erótica después de una serie de transformaciones estéticas y tal vez de lo más interesante es que nace como una burla –ya saben burla = burlesque, yo siempre hablando obviedades-, una sátira del arte institucionalizado.

Y como todo lo que sucede en nuestra sociedad: primero es novedad, luego se expande, luego se institucionaliza y luego se deforma, una parte esencial de nuestra vida como parte de un sistema. En todo caso de toda esta transformación comienzan a aparecer síntomas interesantes en medio del movimiento parasitario de un fenómeno artístico y social. En un momento inicial de cambio podemos ver que desde ya hace varios siglos la sociedad occidental se ha encargado de invisibilizar la figura femenina por medio de su cosificación y utilización como objeto de consumo. ¿Juemadre qué hacemos para vender este producto de mierda? –Pues sencillo, métale una vieja con buenas tetas, ¡que eso se vende solito!, Además es la mejor forma de sedar a la gente frente a cualquier riesgo de pensar, recuérdelo amigo mío-. Algo interesante es que a pesar de que el entretenimiento aparentemente superficial está creado para domesticar borregos, a medida que pasa el tiempo surgen respuestas y construcciones simbólicas múltiples que pueden generar reinterpretaciones subversivas, hasta sin ser creadas conscientemente.

El trasvestismo, -bueno esto se sigue poniendo obvio, pero ya no sé qué más escribir- nace como un performance enfocado a efectivamente “trasvestir” una identidad por otra, una exageración burlesca –nuevamente mi discurso obvio- de las parodias teatrales populares, pero a medida que pasa el tiempo el performance se delimita más y la exageración comienza a transformarse en una confrontación social, una confrontación ligada a nuestras nociones culturales de identidad sexual y de género, ese espejo que no queremos ver, ese abonimable espejo del que habla Borges, el espejo que nos refleja sin piedad, como muchos otros, pero con la misma capacidad de afligirnos, de aterrorizarnos y que pone a tambalear nuestra patética moral judeo-cristiana, la desmorona y creemos que la podemos ocultar eternamente a partir de la censura y la ridiculización machista, donde nuevamente Occidente intenta erigir su supremacía falocéntrica –recuerden que cuando se usan palabras rebuscadas e inútiles como falo y sus derivados por lo menos deberían por lo menos hacer un uso mecánico autómata de un diccionario-. Ya me cansé de este “burlesque verbal”, lo único que espero es que toda esta cantidad de incoherencias y retazos, tal vez sirvan para generar una que otra reflexión en algún vago desocupado, como yo, como siempre buscando pretextos para que el cerebro siga funcionando y sentir de una u otra forma que aún tengo vestigios de criterio antes que el tedio me siga consumiendo.

SEXO EXPLÍCITO EN EL CINE… Y NO ES PORNITO

Es muy común oír el habitual ¡Uy eso es puro porno! en los casos en que una película tiene un contenido sexual alto. Bueno pero un contenido alto ¿a qué se refiere? Contenido alto puede ser una película en la que el tema gire alrededor del sexo simplemente –vámonos por lo más cercano y bonachón, no sé digo Como Agua para Chocolate, qué sé yo-, cuando nos salvamos de esas situaciones incómodas familiares cuando estás viendo una película con tu abuela y aparece un chico masturbándose en su cuarto, como en la comedia negra del genial y descarado John Waters “Los Asesinatos de Mamá”. Pero esto se puede poner peor cuando la escena no es una simulación, como nos lo dice la teoría del arte, sino que realmente tienes que soportar en el sofá familiar que aparezca un falo real en la mitad de la pantalla –y no es Tyler Durden insertando clips porno en películas infantiles- es real, es una verga en nuestra sagrada pantalla hipnótica, al frente de mi familia, los 2 minutos más bochornosos de mi miserable existencia.

Bueno, pero es más complicado argumentarle a nuestros morrongos  congéneres humanos que una película con sexo explícito necesariamente no es pornografía, en el sentido estricto de la palabra –algunas pueden ser pornografía cultural si su calidad no es lo más interesante-.

Cuando te sientas –o te acuestas, como para contextualizarte- a ver una película como “9 songs”, primero que todo te encuentras con el deleite de una banda sonora diferencial dentro del espectro del cine, ya ese es un elemento interesante como para revaluar nuestra percepción de creer que si hay sexo explícito es porno. Con una estructura muy particular es inevitable conscientemente analizar que estás siguiendo una historia, una historia que transcurre a través de una serie de conciertos, una historia de amor muy humana, tan humana que Michael Winterbottom es capaz de plantearle a sus actores escenarios íntimos donde expresen su sexualidad abiertamente para el público.

Bueno, pero tal vez uno de los representantes más importantes en la experimentación dentro del cine contemporáneo sea el complejamente enigmático y danés Lars Von Trier, que con argumentos emocionalmente devastadores nos ha demostrado que el sexo es tan humano que hace parte hasta de nuestros secretos más oscuros, que no es simplemente una representación de nuestra capacidad privilegiada en la naturaleza de sentir placer sino que puede ser un arma siniestra en la que se entretejen nuestros instintos más bajos y nuestra mezquindad como seres humanos. Desde Los Idiotas hasta Anticristo, y al parecer próximamente con una nueva y críptica producción es muy común ver en estos experimentos audiovisuales un profundo análisis de esos aspectos de la humanidad que siempre nos da escozor tocar, solo miramos de reojo pensando que nadie nos observa y lo evitamos, como es tan común nuestro comportamiento en sociedad… gracias Dios por otorgarnos la capacidad de ser viles espectros moribundos. ¿Qué putas es lo que quiero decir? Que esto no tiene ni una pizca de simple y repetitivo porno.

Y como para no alejarnos de este visionario repulsivo, por medio de su productora Zentropa llega una inmersión en los más profundos sentimientos humanos: “All about Anna”. Ahora se pone aún más compleja la taxonomía de géneros en la que queríamos enjaular a una obra para delimitar su interpretación, porque ya no tenemos esa neurosis inyectada en las venas del séptimo arte, como lo hace propiamente Von Trier, sino que podemos arriesgarnos a decir que con esta sencilla historia dirigida por Jessica Nilson es más delgada la línea divisoria que toca el límite con el cine porno. Pero igualmente cuando existe un argumento que es más fuerte que el contenido sexual, y este es básicamente un elemento estético de la película podemos inclinarnos hacia la versión de una película de drama con contenido sexual. Y realmente creo que ahí es que radica esa diferencia que hemos tratado de explorar –con más ganas de seguir explorando porno que otra cosa-, el sexo es simplemente un elemento, no es el objetivo final de la película, como sí sucede en el porno, donde el contenido sexual prevalece por encima del argumento, así sea “porno con argumento”. ¿pero por qué? Yo me atrevería a decir que la respuesta ya la dimos en medio de este discurso cacofónico, el sexo es un elemento importante en nuestras vidas, pero sigue siendo un elemento, la extraña ficción del porno nos hace alejarnos de una historia veraz. De todas formas creo que ya nos habíamos alejado de ver el sexo como algo natural en nuestras vidas y por eso nació esta discusión.


SARGENTO GARCÍA EN BOGOTÁ 

PRELUDIO

En medio de un fin de semana envuelto en discusiones y reflexiones alrededor de la utilidad de un medio de comunicación por su fama o por su contenido, el día de hoy siento que nada de eso importa, realmente nada importa, haz algo, no solo haz algo, haz algo que valga la pena. Estamos en un momento histórico en el que seguimos desaprovechando la oportunidad de mostrarle a los demás algo que valga la pena, lo que sea, gracias a las oportunidades que nos ofrece Internet. Los grandes medios siguen utilizando la red para invadirnos con su basura, informes sin peso, farándula insípida, publicidad, etc. Pero lo peor no es eso, lo peor es que los supuestos medios independientes siguen reproduciendo esos vicios mediáticos, además de fingir irreverencia, lo cual se nota más falso aun; pero finalmente nos sigue pareciendo más importante estar en un medio “reconocido”, mas no tener una preocupación por la oportunidad de ofrecer material de calidad… aclaro que esto no quiere decir que la vaya a encontrar acá… “amigo”.

ACTO 1

“Sí mira, Sargento García es como si pudieras imaginar en música, en un pentagrama, una obra de Brecht interpretada por Kusturica…”…. “deja de hablar tanta mierda”… “Sí, es cierto, es un poquito de mierda” “pero entiéndeme, ya no sé ni como conectar mi cerebro con lo que digo”… “¿de qué hablabas?”… “Ah sí, bueno te decía que mi trabajo en Medicina Legal es pura diversión, nos mostraron las fotos que te dije, es como trabajar en una película gore, ves como si estuvieras entrando por la puerta, el cuerpo cubierto hasta la ingle y lo único que ves son las costillas destapadas, secas, bueno todavía con un poco de manchas rojas…”… “Oiga sí yo la conocí en bachillerato, fuimos novios como una semana, pero no paila, ya no…” “¿Por qué tu mamá está hablando de “La Ele” mientras se fuma todo el porro?… “Bueno camine porque si no llegamos va a tener que lavarme con una manguera de cárcel… o efectivamente van a terminar dándome “atención” en la UPJ…

ACTO 2

¡Hermano vea, no quiero discutir más por las acreditaciones de prensa, me deja entrar o lo chuzo! ¡No, no, no, espere no le diga eso, hágale después del concierto!… bueno, está bien… ¿cómo que no hay pola? tocó Red Bull, qué estupidez… Sí hace rato no escuchaba  Sidestepper, yo pensaba que habían muerto… no literalmente, toca aclarar, ya sabes… pero sí, suenan muy bien, me llama la atención la calidad en producción para un evento más grande, a veces es raro verlo en los grupos teloneros, se puede decir que no estaban muertos sino que andaban de parranda.. sí yo sé, muy malo, pero es que nada que me sacude ese Red Bull, ni siquiera es bueno en sus efectos nocivos… qué buenos músicos, el ensamble curiosamente se ve más fuerte que en las viejas épocas en que parecía un arriesgado experimento… Sí, el tipo no sabe ni dónde está, y si no nos movemos de acá nos van a destruir en ese pogo de pasión “interextraebriocorporativo” ¿Y sabe qué? preciso es de la oficina y a la vieja también la conozco, bendito sea el Facebook que nos ha permitido deleitarnos con el amor ajeno, pero ajeno entre ellos dos… Sí, vamos para adelante.

ACTO 3

“…pero yo quiero que me hables de tu revolución…” Bueno, una vez más es más evidente tu ignorancia mientras tratas de demostrar tu sabiduría… lo pienso en mí mientras veo al frente de mi frío lugar de trabajo un reflejo, un cuerpo de carne pero que cuando abre la boca me doy cuenta que está hecho de inerte polvo… Lo digo porque no tenía idea que el “Sergent” estuviera tan inmerso en Colombia, casi que la mitad de su banda nos pertenece, sí, nos pertenece, y me doy cuenta de eso cuando mirando las fotos veo una postal de una bandera de Colombia, que aparentemente cumpliría con los requisitos libreteados de todos los conciertos en el momento en que el miquito foráneo se pone un sombrero “vueltiao” o algo por el estilo, pero miro arriba de su figura una imagen agigantada de la toma del Palacio de Justicia, sigo escrutando la imagen que acaba de dar la estocada final a mi agonizante cordura y en medio de la animación se ven difusas muchas fotos de los desaparecidos de ese hecho. Siento por primera vez que esto no es solo parte de un show repetitivo sino que hay un objetivo artístico que realmente refleja el significado de la palabra Colombia, no una serie de estereotipos que buscan más que nada alejarnos de lo que puede que seamos.

ACTO FINAL

… Y lo reitero, yo sí es que soy muy ignorante en esta vida, nunca había visto la dimensión del contenido subversivo del Sargento en vivo, igual te digo una cosa, de todas formas el espectáculo ya es tan grande y tan organizado, que a veces se siente una falta de fuerza entre lo que dice y el efecto catártico que cada vez es menos frecuente en la música, a veces se siente como un espectáculo más “pop”  …“Cariño ven esta noche me siento tan solo, hace frío y mi alma vacila sin consuelo, la policía por la calle pasa despacio acechando toda clase de elemento…” ¿Uy pero qué fue lo que le pasó? No sé hermano, estaba en la mala, comenzó a decirme que estaba muy quieto, que me moviera más, y yo simplemente le hice mala cara y me fui.

  • Redacción, edición y corrección de los contenidos de la página web de la empresa reforestadora “Acción Verde”:

http://accionverde.org.co/

PEQUEÑOS FRAGMENTOS DE ARTE

And it’s okay

You give me everything I need

And it’s okay

You give me everything I need…”

Underworld. “Scribble”.

Sometimes I can’t believe it, I’m movin’ past the feeling. Sometimes I can’t believe it, I’m movin’ past the feeling again. Es muy fácil sumergirse en una atmósfera en la que percibes una realidad fragmentada, igualmente esta realidad a pesar de no concebirse como una secuencia de hechos lineales, podría interpretarse como una representación más fiel a la forma en la que transitamos por un espacio y un tiempo que es equivalente a nuestro día a día, a la forma en la que percibimos toda la información que retomamos a cada momento. Al crear nuevos alfabetos y nuevas formas de escribir, se crean, así mismo, nuevas formas de significar. El sonido del bit particular de algunos temas parecieran aludir a una apología a una especie de bienestar que experimenta Karl Hyde al mirar la cámara al sentir el efecto de oler muchas líneas de perico durante días seguidos, apenas segundos antes de pasar al estado de histeria que Freud describiera cuando fracasara en su objetivo de lograr utilizar la droga como medicamento. –El tipo está como embalado-, -sí total, ojalá nos deje rápido en Chapinero, antes de que nos mate-, -¿señor qué escucha?-, -salsa-, sí claro ya sé qué es salsa, ¿pero quién canta? Me seducen las mentes, me seduce la inteligencia. Me seducen una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que las mueve y que vale la pena conocer. Yo hago el amor con las mentes. Hay que follarse a las mentes, yo hago el amor con las mentes… Después de todo sé  que nada es permanente y que al impaciente se le olvida la miel del presente. Nada es tan urgente, nena, nada tan importante, nada merece más la pena que el instante que tenemos delante y el siguiente y la oportunidad de hacerlo diferente. ¿Por qué no hay un mecanismo de votación para destituir a los políticos? si el ciudadano tiene una labor real dentro de una democracia es preservar que los funcionarios que escoge cumplan con su labor, no idolatrarlos como si fueran semidioses, es puro dolor que no haya fuentes de información confiables para saber cómo se maneja la administración del territorio que nos une, ¿de qué me proteges? ¿quiénes son los malos? yo no tenía miedo, infundiste terror para justificar destruir en tu beneficio personal apoyado en tu fuente de poder. Palabras como objetos, como figuras, como sonidos, que se mezclan y adquieren toda su fuerza, eliminan la castración significante proveniente de la cultura occidental preocupada por elevar su egoísmo por encima del mismo mundo, una posibilidad perdida de interpretar ese mismo mundo como si mi área de broca no pudiera funcionar como un sancocho o un cuchuco cocinado en una caldera de barro, en la cual yace el universo depositado por Bague que con la magia de danzar Sas quyhynuca fornicando con cientos de dioses se gestara también la creación… danza, no muchos logran concebir el ritual, Barking es ritual, Barking es paganismo, miles de momentos reunidos en una letanía de muchos casilleros de la biblioteca sonora universal, el infinito puede ser arte, el infinito puede ser sonido, la música puede ser aleph, la música puede ser pretexto, pretexto para vomitar palabra, palabra como momento… pretexto por la imposibilidad de captar todo el tiempo en un espacio, texto fecundado en la nada para vivir antes del tiempo como pretexto… por todas las ruinas que dejé detrás, ya no le tengo miedo al fuego pero sí a las cenizas. I got your pictures on whispers, bad boy, elevator, agitator, New York girl, corkscrew girl…

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